Conociendo el proyecto de Uniminuto (Colombia)
En nuestra estancia en Colombia, nos dieron la oportunidad de ofrecer una charla a los estudiantes de responsabilidad social de la Universidad Uniminuto. Cabe decir que más que dar una lección, nos fuimos con una gran enseñanza.
Conocer el proyecto global de la obra del Padre García Herreros y el Minuto de Dios, nos ha abierto una ventana a una realidad existente en un país luchador y solidario.
El padre García Herreros inició hace 50 años la creación de un concepto de ciudad solidaria, no sólo con el objetivo de ofrecer un techo digno a las familias más pobres, si no el de aportarles una cultura y educación que les permitieran crecer y a la vez ser generadores de cambio, promotores de una sociedad más justa.
En el barrio del Minuto de Dios, encontramos viviendas sencillas, un colegio, un museo, una librería y hasta una Universidad, la única que ofrece a todos sus estudiantes una formación socialmente responsable no sólo teórica si no también práctica.
En la ciudad de Bogotá hay 8000 estudiantes que finalizan sus carreras profesionales con una formación humana, que aprenden los valores de la ética y la solidaridad con los demás.
Llevan a cabo varios proyectos de formación, cursos on line para mujeres, programas de agricultura ecológica y comercialización de productos que aseguran la continuidad de los cultivos y de los pueblos, formación para evitar la despoblación de lugares más alejados.
A medida que transcurría el día e ibamos conociendo un proyecto tras otro nuestra admiración crecía, pero nos impresionó enormemente y nos han llegado al corazón, los talleres de práctica social en Ciudad Bolívar que realizan todos los alumnos de la Universidad.
Ciudad Bolívar, es un asentamiento de casas creadas de la noche a la mañana y ganadas a las montañas de la capital de Colombia. Un lugar donde corren niños y niñas con un futuro incierto, de familias desestructuradas y de sueños rotos. Dónde los alumnos de la Universidad Uniminuto, chicos y chicas con bajos recursos, nos dan una lección de humildad y ofrecen su tiempo y su sabiduría para ayudarles con sus estudios, para compartir sus juegos y para gritarles que en esa gran ciudad también hay una oportunidad para ellos.
Queremos compartir con todos vosotros un vídeo que nos plasma las experiencias de estos alumnos y esperamos como nosotros apoyéis estas acciones, que bien merecen un minuto de reflexión.



